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  • Silvia García

Del burnout, el teletrabajo y otros demonios producto del Covid



En un mundo donde reinan las facilidades como en el actual, vivir en medio de una pandemia que coarta la libertad y muchas otras cosas más, se podría pensar que el teletrabajo se convertiría en un salvavidas en medio del océano de miedo, confusión e incertidumbre, además de ser la respuesta de muchos empleados y profesionales, en especial aquellos que somos padres, de poder equilibrar nuestra vida laboral y familiar.


No obstante, el cierre de los jardines infantiles y colegios empezó a sumarle elementos importantes a la gran maleta que la pandemia empezó a sembrar en nuestros hombros, a la cual se le iba sumando el temor de perder el trabajo, producto de la crisis económica que afectó y sigue afectando a múltiples empresas, es así que nuestros niveles de ansiedad fueron aumentando, a tal punto que con tal de no hacer parte de la cada vez más larga lista de desempleados, fuimos borrando lentamente los límites entre el tiempo laboral y familiar, las horas pasaban rápidamente frente a una pantalla, mientras los niños intentaban aprender las vocales en el ipad y desafiar la amplitud de su nueva independencia obligada.


Las mujeres madres que corrimos con la suerte de contar con un equipo de trabajo que simpatizara con las pequeñas vocecitas que interrumpen sin pudor las videollamadas, logramos equilibrar un poco la balanza, sin embargo no todas corrieron con la misma suerte y sus corazones se dividían dolorosamente entre la responsabilidad laboral y el amor de madre, situación que les hacía transportarse melancólicamente hacia aquellas épocas donde sus hijos iban felices al colegio y ellas tenían ese tiempo solamente suyo, para ser la gran ejecutiva, que toma café a hurtadillas con sus compañeros de trabajo, solo para hablar de tantas cosas que hoy parecen totalmente intranscendentes.


Así poco a poco empezamos a escuchar más del burnout, o el empleado quemado, aunque se denomine una enfermedad laboral producto en su mayoría por la dificultad de desconectarse del trabajo, considero que hay que incluirle a este coctel otros ingredientes y como base principal la pandemia que atraviesa la humanidad. Hoy más que nunca debemos entender que pese a que podamos estar laborando en casa de manera aparentemente segura, todos estamos expuestos a una carga de ansiedad demasiado alta. Diariamente escuchamos infaltablemente el número de infectados y de fallecidos, nos llegan noticas de familiares, amigos o conocidos enfermos, y así vivamos en un bunker, nuestra mente y corazón se verán afectados.


Esto es un llamado de alerta para todas las empresas, en especial para aquellas que han descuidado el seguimiento a sus colaboradores para centrarse solo en sobrevivir y mejorar resultados. Su equipo de trabajo a pesar de estar en la virtualidad, continúan teniendo una necesidad de relacionamiento que no puede descuidarse, sentirse valorado y tenido en cuenta por parte de su jefe inmediato nunca será una labor extra, sino debe considerarse como una tarea de alta importancia y ser conscientes de la carga laborar de cada uno, son pasos necesarios para cuidar de la salud integral de cada empleado, tanto en la virtualidad como después de esta.


Si usted y su organización han empezado a sentir las consecuencial del burnout, no duden en contactarnos, en Recurso Humano Externo somos expertos en hacer felices a los empleados para que las organizaciones puedan alcanzar más rápido sus objetivos.

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